domingo, 10 de junio de 2012

El Reparto de la Riqueza


¿Quién crea la riqueza?

Cada persona que produce un bien y lo intercambia por otros bienes está creando riqueza. Por lógica, la persona que produzca más bienes deseados por los demás creará más riqueza, pero si una persona produce bienes que no son deseados, no estará creando riqueza, estará derrochando su esfuerzo y su trabajo. Puede ser que esa persona tenga sus necesidades básicas cubiertas y realice este gasto por su propia satisfacción, con lo cual podemos decir que está creando un tipo de riqueza que no es deseada por nadie más que por él mismo. A nivel económico, ese tipo de riqueza es irrelevante, la única riqueza que importa es la que es deseada por una cierta cantidad de personas y por la que éstas estén dispuestas a pagar.
Irrelevante a nivel económico, pero no social. Una persona que tiene satisfechas sus necesidades básicas y trabaja más para producir un bien que a nadie interesa más que a él mismo, está creando una riqueza particular, no comercial, pero sí envidiable. Está creando satisfacción, está creando felicidad para sí mismo. Espero que nadie, nunca, decida prohibir que, dentro de la ley, uno haga lo que quiera, aunque no sea de utilidad al resto de la sociedad.
Las primeras obras de arte, antes de que éste se convirtiera en objetos de admiración y colección, fueron creadas por personas que solo buscaban su propia satisfacción.Dicen que en una sociedad basada en el mercado libre los ricos serán cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Lo dicen, pero los que lo dicen no lo demuestran, y en cambio sí se puede demostrar que esa afirmación es falsa, simplemente observando los ejemplos de la historia.
¿No hay pobres que han sabido explotar una idea y se han enriquecido?
¿No hay grandes empresarios que tras tomar malas decisiones se han arruinado?.
¿No han habido países pobres que partiendo de las mismas condiciones de miseria que sus vecinos han sido capaces de convertirse en superpotencias?
¿No han habido países que han sido superpotencias y años más tarde han quedado sumidos en la mediocridad?.
¿No han habido colonias que han superado a sus colonizadores?
Esto es sólo si miramos los ejemplos de la historia, pero si lo razonamos un poco veremos también el motivo de que ese mito no sea cierto.
En una economía de libre mercado, la riqueza de cada persona, sea artesano, empresario o asalariado, depende del valor de los bienes que sea capaz de producir y vender.
Un artesano busca o compra materia prima, la transforma para producir bienes deseados por la gente, y los vende. Un obrero cultiva sus fuerzas y sus capacidades para producir trabajo y lo vende. Un empresario compra recursos y trabajo, los organiza de una forma determinada y genera otros bienes que luego vende.
El hecho de que un empresario dirija a decenas, cientos o miles de trabajadores hace que un empresario que tome decisiones acertadas pueda ganar mucho dinero.
Pero mucho..., mucho..., mucho.
Así que el empresario de éxito acumulará una gran cantidad de dinero, mucha más de la que gana cualquiera de sus obreros.
Y eso nos parece injusto.
Igualmente, un mal empresario, que tome decisiones equivocadas, también puede perder mucho dinero, pero eso no nos parece mal, no nos parece injusto.
¿Por qué?. ¿Por qué nos parece mal que un empresario gane mucho dinero y nos da igual, o incluso nos alegra, que pierda mucho dinero?.
Hay quien opina que el empresario de éxito debería repartir sus beneficios entre los trabajadores, sin embargo se niegan a que en una empresa con pérdidas, los trabajadores renuncien a parte de sus salarios.
Es uno de las facetas de nuestra personalidad, y contra ello poco podemos hacer, más que aceptar la realidad de que en esta vida hay personas que apenas se ganan la vida y hay personas que se enriquecen muy por encima de las posibilidades del común de los mortales. 
Ante esta situación podemos reaccionar de dos formas distintas. 
  • Podemos intentar impedirlo, hacer que los empresarios que ganen dinero lo repartan entre sus obreros y que no se enriquezcan ellos mismos. 
  • O podemos intentar emularlos. Utilizar la envidia para desear hacer lo mismo que han hecho ellos e intentar hacernos tan ricos como ellos.
La primera opción no funciona.
Como ya hemos comentado antes haría falta meter unos analistas que decidieran cómo repartir los beneficios de la empresa, llevándose ellos, además, parte de esos beneficios.
Unas personas que tienen el poder de decidir cómo se reparte un dinero que no es suyo, lo primero que harán será sacar el máximo beneficio, es decir, asignarse a ellos mismos un porcentaje infinitamente superior a su contribución a la creación de la riqueza empresarial.
No es una exageración. Su contribución a la creación de riqueza ha sido CERO. Con tal de que se lleven UN CÉNTIMO, ya se está llevando infinitamente más de lo que han producido. Son matemáticas puras.
Y lo siguiente que harán estos analistas será corromperse, beneficiar, no a aquellos que más lo merezcan, sino a aquellos que más lo vayan a agradecer.
Pero este argumento se invalida por completo si lo intentamos aplicar a una empresa que pierda dinero. ¿Vamos a meter unos analistas para decidir cuánto dinero hay que descontar a cada trabajador por las pérdidas de la empresa?.
¿Y cuánto dinero tendrán que pagar estos analistas por tomar estas decisiones?.
Y si decidiéramos que los beneficios se deben repartir entre los trabajadores pero las pérdidas deben ser asumidas por los empresarios, estaríamos aplicando la ley del embudo. Lo ancho p'a mí, y lo estrecho p'a tí
Una acción injusta, aunque nos beneficie, sigue siendo injusta, pero las consecuencias serían mucho peores que el beneficio que intentáramos conseguir.
¿Habría empresarios?. ¿Habría personas que aceptaran complicarse la vida de una forma extraordinaria para que, si las cosas salen bien no tener ningún beneficio y si salen mal tener unas enormes pérdidas?.
Sencillamente, un país que tratara así a sus empresas sólo conseguiría que NADIE quisiera ser empresario.
Y un país sin empresarios ¿qué clase de riqueza generará?
La otra opción es dejar que los empresarios con éxito se enriquezcan y que la envidia nos impulse a imitarles.
Un país que permite que el empresario se quede con la riqueza que produzca su empresa está incentivando que haya más empresarios, que haya más empresas y más dinamismo en la economía. En ese país se abrirán muchas empresas cada día, las que fracasen cerrarán, las que triunfen crecerán y serán imitadas por otros empresarios.
¿Que va a haber ricos y pobres?.
Por supuesto, y también clase media.
Pobre será el que no tenga bienes ni produzca ninguna riqueza, el que no produzca nada que sea deseado por alguien que esté dispuesto a pagarlo.
Rico será el que ha creado muchísima riqueza, el que ha creado bienes deseados por muchísima gente y por los que la gente estaba dispuesta a pagar mucho más de lo que costó fabricarlos. Y una vez que un rico ha dejado de generar riqueza, seguirá siendo rico mientras conserve los bienes que haya acumulado.
Los demás, los obreros que venden su trabajo, los artesanos que venden los productos que salen de sus propias manos, los profesionales que venden servicios, los pequeños comerciantes y pequeños y medianos empresarios que ganan lo justo para mantener la empresa y sobrevivir, esos somos la clase media.
Y somos mayoría.
En una sociedad sana siempre habrá un pequeño porcentaje de pobres y un pequeño porcentaje de ricos. Los demás, la gran mayoría de la sociedad, será la clase media en la que estamos casi todos los que formamos parte del tejido social.
Podemos criticarlo, puede no gustarnos, pero tenemos la ventaja de que en esta sociedad podemos aspirar a mejorar nuestra situación. Aunque como contrapartida, si lo hacemos MUY mal, también corremos el riesgo de empobrecernos.
Pero aunque hay ricos, pobres y clase media, hay un fenómeno que hace las cosas más fáciles y cómodas para los más pobres, y es que para un rico el dinero no tiene el mismo valor que para un pobre.



domingo, 11 de marzo de 2012

Platón VS Sofistas



Los sofistas fueron un grupo de pensadores e intelectuales griegos que floreció en época de democracia, la segunda mitad del siglo V a. C.
Lo primero a señalar de los sofistas es que fueron los primeros profesionales de la enseñanza, cobraban por enseñar y además hacer de esta un medio de vida.
Estos centraban su forma de educar en formar a los ciudadanos para ser capaces de acceder al poder y a cargos de responsabilidad política. Como estos (los sofistas) no podían ejercer en la política por ser extranjeros (al menos la gran mayoría), formaban gente que siguiese sus principios, para de algún modo, introducirse en ésta y ejercer indirectamente.

El método de estudio era infundir, inculcar el don de convencimiento en los futuros políticos mediante el diálogo, la persuasión, discursos, dominio de la retórica, de la oratoria. Al margen de ser verdad o mentira lo que digan, ya que la verdad, la consideran relativa y hasta inexistente.

Éstos, tuvieron en su contra sectores partidarios de la tradición y de las antiguas formas de gobierno.
Aunque la palabra sofista signifique “sabio”, con el tiempo les cambiaron esto por el sentido peyorativo de “hábil engañador”, por sus métodos de política. Otro que opinaba así, era Platón, por el  hecho de que para él son impostores que ocultan su ignorancia por medio de la palabrería.

            Platón, aprendiz de Sócrates, vivió esta época, no estaba de acuerdo con los sofistas, como ya he dicho, tanto que este rechaza la mayoría de las teorías filosóficas defendidas por estos.
Estas teorías son el relativismo, el escepticismo, el convencionalismo y el empirismo político.

-El relativismo: Estos defienden que las verdades absolutas no existen. Claramente para             Platón, no hay que confundir entre la apariencia , lo que parece verdad, y lo que es la verdad, en sí. Por ello, Platón dice que una cosa es conocer verdaderamente algo y  otra muy distinta es opinar sobre este algo. Por ello afirma que los sofistas son escépticos, lo que me lleva al siguiente punto.

-El escepticismo: Los sofistas piensan que los humanos no podemos estar absolutamente seguros de nada, que conocer la verdad es imposible, ya que  para estos la razón humana es incapaz de ofrecer un conocimiento objetivo ni verdades universales y completamente objetivas. El lenguaje solo servía para lo que hacían ellos con él, persuadir, emocionar y convencer.

Platón, junto a Sócrates, pensaban justamente lo contrario, que sí que éramos capaces de con un gran conocimiento respaldándonos, llegar a  expresar una concepción objetiva de alguna idea, concepto.

-El convencionalismo: Con esto afirman que las leyes y la moral están directamente relacionadas con el momento histórico. Además, nada impide que sean de otro modo, solo que es así por conveniencia social o por tradición. El convencionalismo está estrechamente asociado al relativismo moral, que afirma que lo justo, lo bueno, lo malo,.. Dependen de cada  pueblo o época.

Para Platón, este relativismo eran simples opiniones de la idea de justicia, del bien, del    mal,...Ya que las cosas, estos conceptos, son soMbras/reflejos pobres de las ideas que son intocables, con un “significado” inmutable. No la opinión de la mayoría, como afirma el empirismo político.

-El empirismo político: En esta teoría se considera que la definición de lo “malo, bueno, justo”, es lo que diga la mayoría, sin pararse a considerarse si sea cierto. Bueno como ya he dicho que piensa Platón, esta definición que da la sociedad de estos términos, solo es una opinión de la mayoría.
Solo estudiaban lo que a la mayoría le parecía “justo y bueno”, para darle eso a la sociedad, lo que quieren, algo que a Platón no le parecía correcto.
En conclusión, como hemos podido apreciar, Platón no estaba de acuerdo con la forma de hacer política de la sociedad de esta época, por ello, y por los conocimientos que tenía decidió que lo mejor era que la filosofía interviniese en la política. Y es lo que con el tiempo puso en práctica formando futuros políticos-filósofos.

La legitimidad democrática



                                 

Por legitimidad política se entiende normalmente la aceptación por parte de los gobernados de las razones que dan los gobernantes para justificar su acceso al poder. Como bien se sabe, estas razones pueden variar considerablemente, desde las más irracionales (magia, poderes, sobrenaturales, etc.) hasta las más apegadas a la razón. El Estado moderno se caracteriza, entre otras cosas, por sustentarse en un tipo de legitimidad que apela a la voluntad popular como su base fundamental. Prácticamente todos los regímenes modernos buscan este tipo de legitimidad, por muy autoritarios o totalitarios que sean. Tratan de presentarse como gobiernos auténticamente democráticos.
Así, en la medida en que la idea de soberanía popular se fue imponiendo como principio de la legitimidad política en el mundo moderno, se intensificó la demagogia, en su sentido más amplio, para lograr un mínimo de legitimidad democrática, pues, como es bien conocido por los teóricos políticos, ningún Estado puede prescindir durante mucho tiempo de un cierto grado de legimitidad, así como tampoco puede
abandonar totalmente el uso o la amenaza de coerción.
Ahora bien, los usos que han de darse a la demagogia varían según las características específicas de cada sistema político. Así, la clasificación general de los sistemas políticos modernos en democráticos, autoritarios y totalitarios, implica que en cada uno de estos tipos la demagogia adquiere diferentes matices.
Según la anterior tipología, la democracia política moderna se caracteriza principalmente por:

a) La posibilidad real de que más de un grupo político alterne en el poder periódicamente.
b) La existencia de una asamblea, congreso o parlamento que tenga la facultad real de oponerse al poder ejecutivo, sirviendo de freno y contrapeso de éste.
c) Sufragio efectivo universal para la designación de los puestos políticos más importantes de la nación, contando por supuesto con la participación en la contienda de más de un candidato a cada cargo.
d) Pluralismo ideológico y libertad irrestricta de expresión.
Existen otras características de la democracia, pero por ahora nos interesa destacar éstas. El rasgo general de la democracia consiste en que sus instituciones permiten de alguna forma participar a las bases en el proceso de toma de decisiones.

Los regímenes autoritarios y totalitarios modernos, por su parte, comparten el rasgo de que sus instituciones están orientadas a canalizar y mediatizarla participación política de las masas para mantener la estabilidad del régimen, pero evitando en lo posible que éstas tomen parte en la toma de decisiones. Las decisiones fluyen en uno y otro sistema, fundamentalmente desde la cúspide hacia abajo. Aunque la s características formales de la democracia aparecen en las constituciones de estos régimenes, su funcionamiento real tiene poco que ver con ellas.
No obstante, existen diferencias fundamentales entre los sitemas autoritarios y totalitarios. Los sistemas autoritarios, en general, son más flexibles en su dominación, permiten la existencia de una oposición formal -casi siempre sin posibilidades de acceso al poder y sin influencia en la toma de decisiones- un margen más amplio de libertad de expresión y disidencia, y una menor intervención del Estado en múltiples actividades sociales y económicas. Todo esto tiene la consecuencia de que un régimen autoritario aparezca como mucho más democrático que uno totalitario, y esto es capitalizado por las élites políticas del primero.
Tomando en cuenta lo anterior, hemos mencionado que la demagogia adquiere distintas modalidades en los diferentes regímenes políticos. En los sistemas auténticamente democráticos la demagogia también existe, pero no busca una legitimación democrática, pues la obtiene de su propio funcionamiento. Como ahí la ciudadanía sí decide el triunfo de uno u otro candidato, éstos deben buscar el favor popular para lograr el éxito político. Para ello pueden hacer uso de la demagogia, prometiendo lo que el electorado exige, y profesando públicamente las ideas más populares del momento, independientemente de sus convicciones reales.
Lo anterior puede ser válido para México, hasta cierto punto, en la medida en que se respete el voto ciudadano. Pero se puede decir que, debido a la práctica del fraude electoral, y al hecho de que los procesos internos del PRI están lejos de ser democráticos, la nominación y el triunfo de los candidatos depende en muy poco de la decisión popular.
Aunado a lo anterior, tenemos la continua insistencia por parte de los gobiernos post-revolucionarios formados por el partido oficial de que mantiene vivos los ideales y fines de la revolución mexicana, aun cuando cada vez es más evidente que se trata de mera retórica.
La amplia ideología de la revolución mexicana ha sido, y probablemente seguirá siendo, una vasta e inagotable fuente de demagogia, en su función legitimadora.

sábado, 21 de enero de 2012

Indignados


 Sesenta y seis años después de que se elaborará el programa del Consejo Nacional de la Resistencia, Jean Moulin ha conseguido que se reúnan todos los componentes de la Francia ocupada, para proclamar su alianza con la Francia combatiente, reconociendo como único líder a De Gaulle.
La reunión tiene dos principios básicos. El primero trata de proclamar una sociedad democrática, una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder resida en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto, se trata de una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediando mecanismos de participación directa o indirecta que les confieren legitimidad a los representantes. Y el segundo principio, es el de conseguir la dimisión del general, no menos importante que el primero.

Las fuertes pérdidas económicas logradas por los factores que afectan al Estado son los que han provocado una nueva resistencia contra la indignación de ver como va el país. Los indignados se muestran muy enfadados y disgustados por algo que consideran injusto, ofensivo y perjudicial para el resto de las personas que habitan la nación, negándose a una dictadura fascista como las de aquellos que quieren obtener las riendas del gobierno. Puesto que éste tipo de política que se está intentando imponer va contra los derechos humanos, al igual que una vez fueron contra ellos las impuestas por Hitler o Mussollini. Ya que este tipo de pensamientos ha causa terribles perdidas en territorios de Oriente Medio.  Así pues, también demuestran su indignación ante los derechos que poseen las personas adineradas y no las pobre, considerando que situaciones de extremas como las que estamos viviendo, todos somos exactamente iguales a los ojos de la ley.

La “Paz” es lo único que podría mejorar gran parte del mundo, y de este modo no fomentar problemas en las políticas internaciones. Por esa causa, muchos de los habitantes de los territorios en guerra de Oriente Medio, han declarado su guerra como no violenta. Lo que nos lleva a pensar que aquello que debemos hacer es ofrecer ayuda a los indignados que solo quieren hacer de éste un lugar mejor.